Desde la reforma del Código Civil en 2015, el divorcio en Argentina es incausado: no es necesario alegar culpas ni esperar plazos mínimos. Cualquiera de los cónyuges puede pedirlo en cualquier momento.
Divorcio de mutuo acuerdo
Es el más rápido y económico. Ambos cónyuges presentan un convenio regulador donde acuerdan cómo se dividen los bienes, quién se queda con el hogar, cómo se organiza la vida de los hijos y si hay alimentos entre los adultos. El juez lo homologa y el divorcio queda firme.
Divorcio unilateral
Si no hay acuerdo, cualquiera puede pedir el divorcio de forma unilateral. El juez lo decreta de todas formas, pero los puntos en conflicto (bienes, hijos, alimentos) se resuelven por separado en un proceso que puede ser más largo.
¿Qué pasa con los hijos?
El divorcio no afecta la responsabilidad parental: ambos padres siguen siendo responsables de sus hijos. Lo que se regula es el cuidado personal (con quién viven), el régimen de comunicación (visitas) y los alimentos.
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